La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) emitió un concepto de abogacía de la competencia sobre el proyecto de decreto que busca establecer lineamientos para la contratación a largo plazo en el sector eléctrico colombiano. El análisis identificó riesgos asociados a tratos diferenciados injustificados entre tecnologías de generación, falta de claridad en la aplicación de mecanismos administrados versus competitivos, ausencia de reglas para la formación transparente de precios y posibles barreras de entrada por plazos límite de operación. Aunque el proyecto incorpora mejoras respecto a versiones previas, la SIC recomendó continuar el trámite para garantizar la neutralidad tecnológica y evitar distorsiones en la competencia, absteniéndose finalmente de un nuevo pronunciamiento ante la ausencia de cambios sustanciales en la propuesta. Esta posición busca promover un mercado energético más competitivo y sostenible
La SIC emitió un concepto de abogacía de la competencia respecto al proyecto de decreto que busca garantizar la estabilidad tarifaria y confiabilidad del servicio de energía eléctrica en el mercado regulado. El proyecto obliga a que al menos el 95 % de la generación de plantas hidráulicas despachadas centralmente se venda bajo contratos, priorizando usuarios regulados. La SIC advirtió riesgos sobre la limitación a la libertad económica y posibles distorsiones competitivas, recomendando un enfoque flexible basado en incentivos voluntarios. Se destacó la necesidad de análisis técnicos rigurosos para equilibrar la estabilidad tarifaria con la libre competencia y se reconocieron los avances del Ministerio de Minas y Energía en la sustentación empírica del proyecto.
La Superintendencia de Industria y Comercio promovió una regulación más eficiente y competitiva en sectores estratégicos, destacando la exención focalizada en la contribución especial del sector eléctrico para industrias manufactureras. Esta medida, analizada en el Concepto No. 25-477693, busca impulsar la competitividad y es fiscalmente sostenible. La SIC recomendó un mecanismo de evaluación para monitorear sus efectos en el mercado. Además, la entidad resaltó la importancia de fortalecer la transparencia y proteger a los usuarios, contribuyendo a una regulación técnica, clara y equilibrada que favorece el desarrollo productivo y la competencia en el país.
La SIC analizó el proyecto de decreto busca actualizar la regulación de incentivos a productores agropecuarios, priorizando pequeños y medianos productores y la Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria. Esta iniciativa atiende mandatos constitucionales y normativos para reducir desigualdades estructurales y promover la seguridad alimentaria. La SIC valora positivamente su enfoque social, pero advierte la necesidad de diseñar los apoyos con rigor técnico y neutralidad competitiva para evitar distorsiones de mercado. Recomienda incorporar mecanismos que limiten el escalamiento de incentivos y aseguren proporcionalidad y vinculación directa con área o producción para preservar la competencia.
De acuerdo con el análisis de la SIC, el proyecto busca implementar un mecanismo diferencial de estabilización de precios del ACPM para ciertos vehículos, alineando el ingreso al productor con el precio de paridad internacional. Esto pretende corregir la regresividad e inequidad del gasto público, focalizando los subsidios en sectores con función social prioritaria, mejorando la eficiencia fiscal y apoyando la transición energética. Aunque la focalización territorial inicial podría generar riesgos para la libre competencia, se prevén medidas de trazabilidad, control y supervisión para mitigar estos efectos. Además, se establece un seguimiento para evaluar su impacto y la posible extensión a otros municipios, garantizando así la proporcionalidad y sostenibilidad fiscal del esquema.
La SIC estableció reglas estrictas para el tratamiento de datos personales en el sector fintech, enfocándose en la protección, transparencia y legalidad. Destaca la necesidad de legitimidad y temporalidad en el uso de datos, el principio de minimización, y el consentimiento informado diferenciado entre usos necesarios y accesorios. Para datos biométricos, exige autorización explícita, medidas de seguridad adicionales, prohibición de compartir con terceros y eliminación tras la relación contractual. Además, garantiza el derecho a explicaciones claras sobre decisiones automatizadas, promoviendo una cultura de responsabilidad y transparencia digital que favorece la inclusión financiera y protege derechos fundamentale.