La CRA precisó que la clasificación entre residuos ordinarios y especiales se basa en las características del residuo y la capacidad del prestador para gestionarlos dentro del servicio público de aseo. Los residuos especiales requieren tratamientos y equipos distintos, y su tarifa es pactada libremente entre usuario y prestador, mientras que los ordinarios siguen un esquema tarifario regulado. Un aumento en la frecuencia de recolección no transforma un residuo ordinario en especial. Asimismo, grandes generadores con volúmenes superiores a 6 m³ mensuales pueden negociar tarifas directamente debido a su particularidad. La CRA no interviene en aspectos contractuales específicos ni en áreas de servicio exclusivo, y su respuesta es orientativa, sin carácter vinculante, basada actualmente en la Resolución CRA 943 de 202