Así las cosas, consta que, efectivamente, la empresa aceptó la existencia de daños en la tubería y se comprometió a reemplazarla, aunque advirtió que ello le tomaría algún tiempo, lo que revela que la existencia del daño en la red local fue reconocida por la demandada en septiembre de 2008, momento en el cual advirtió necesitar un plazo prudencial para la reparación.