La Comisión precisa que las metodologías tarifarias garantizan que las tarifas reflejen costos eficientes, asegurando la suficiencia financiera de los prestadores del servicio público de aseo. Las tarifas pueden ajustarse periódicamente por variaciones en costos, índices inflacionarios o modificaciones en subsidios y aportes solidarios, las cuales afectan el valor final pagado por usuarios de diferentes estratos sin implicar un aumento en el costo del servicio. La actualización tarifaria no requiere autorización previa, pero debe notificarse a la Superintendencia y publicarse. Además, para la actividad de aprovechamiento no es necesario un estudio de costos, ya que su remuneración se calcula con base en la gestión del prestador de recolección y transporte.