En el contexto de accidentes mineros, esto implica que el nuevo titular minero es responsable de las obligaciones relacionadas con accidentes ocurridos antes de la cesión, en particular frente a la Agencia Nacional de Minería y los trabajadores afectados. Sin embargo, es importante señalar que la ANM aclara que la cesión es un negocio jurídico autónomo y bilateral, y que la administración no queda vinculada al acuerdo de cesión, aunque requiere su aprobación y registro. Por lo tanto, el nuevo titular debe estar preparado para asumir las responsabilidades que puedan surgir de eventos pasados, como accidentes laborales, en virtud de la subrogación de obligaciones.