La Corte Suprema de Justicia, en un proceso de cesación de efectos civiles del matrimonio religioso que inició contra su cónyuge, por haber decretado como cautelas el embargo y secuestro de dos perros que, según afirmó la actora, son de su propiedad, a la vez que integran su «núcleo familiar». La Sala ratificó la desestimación del auxilio deprecado, “porque no alcanza a superar el requisito general de subsidiariedad en la modalidad de existencia de otros medios de defensa”.