El modelo de costos del Componente de Recolección y Transporte en Aprovechamiento (CRTA) se estructuró basándose en tres tipologías vehiculares: tracción humana, motocarguero y camión mediano. La estimación de costos consideró cotizaciones de vehículos a gasolina, sin incluir un análisis específico de tecnologías eléctricas ni infraestructura de carga en esta fase. La metodología tarifaria de la CRA, con precio techo y costos eficientes, permite a los prestadores elegir las alternativas tecnológicas que mejor se adapten a sus condiciones. La tarifa reconoce las inversiones en vehículos y la provisión para la transición tecnológica, dejando a las organizaciones definir si esta transición se realiza hacia vehículos eléctricos ligeros u otras opciones eficientes.