Este marco busca agilizar los procesos, eliminando trámites innecesarios para prevenir y controlar peligros derivados del estado o ubicación de árboles. Se establece un procedimiento que incluye la presentación de solicitudes prioritarias, visitas técnicas por parte de la Corporación para evaluar la necesidad de intervención y la emisión de un acta de autorización. La normativa subraya que estas autorizaciones no tienen fines de aprovechamiento comercial. La madera y residuos resultantes de las intervenciones podrán ser utilizados exclusivamente para necesidades domésticas, prohibiendo su comercialización. La CAR enfatiza la importancia de equilibrar la gestión del riesgo con la conservación ambiental, actuando como autoridad competente en la materia.