Esta Ley fortalece la Ley 1616 de 2013 y la Política Nacional de Salud Mental, garantizando atención integral, preventiva y con enfoque de derechos. Establece lineamientos para mejorar la formación, protocolos, investigación, y participación comunitaria. Promueve el modelo comunitario, la atención a poblaciones vulnerables, el reconocimiento a cuidadores, el rol del deporte y la inclusión social. La normativa debe aplicarse con enfoque diferencial, territorial e intercultural, articulada a nivel nacional y territorial.