A través del concepto 220-053331-2022, se aclaró que la libranza no hace parte de las garantías tradicionales con que se asegura el pago de una obligación. La libranza tan solo constituye un mecanismo de recaudo del pago diferido de una obligación, por lo que resulta posible que los operadores de libranza exijan al deudor la constitución de garantías personales o reales sobre el crédito.