Durante los años 50 y 60, se modificaron aspectos burocráticos y contractuales, siendo el Código de Petróleos de 1953 crucial al regular el tiempo de exploración y explotación y mantener la exigencia de regalías. En los 70s, la Ley 10 de 1961 introdujo nuevas precisiones y condiciones para las concesiones, así como la jurisdicción nacional sobre los contratos. En los 80s, se consolidaron contratos de asociación y se definió la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) como la entidad encargada de administrar estos recursos, estableciendo esquemas de asociación que promovieron la inversión y la producción en campos como el Cesar. Este marco normativo refleja un desarrollo continuo hacia un modelo de gestión más estructurado y regulado en la industria hidrocarburífera.