El análisis del IPSE destaca la importancia de un marco regulatorio que impulse la Transición Energética Justa en las Zonas No Interconectadas, priorizando energías renovables no convencionales como la solar, eólica y biomasa. Esta transición busca no solo reducir emisiones y promover sostenibilidad, sino garantizar equidad social, evitando impactos negativos en trabajadores y comunidades vulnerables. Se enfatiza la necesidad de nuevas institucionalidades y participación ciudadana directa en la formulación normativa. Además, se presentan recursos digitales que facilitan el acceso a la normativa y promueven un diálogo social inclusivo, integrando objetivos sociales y ambientales en el proceso de transformación energética.