Este último acumula el total de agua consumida y se utiliza para calcular el consumo correspondiente a las áreas comunes. El proceso de facturación debe tomar en cuenta las lecturas de ambos tipos de medidores para establecer el costo total que corresponde a cada usuario, asegurando que no haya abusos en la facturación. La normativa relacionada garantiza que los multiusuarios sean considerados como una unidad ante el prestador del servicio, permitiendo un manejo adecuado del consumo y su correspondiente facturación.