El Ministerio de Ambiente orientó a las autoridades del Caribe colombiano sobre el control del uso ancestral y tradicional de la palma amarga (Sabal mauritiiformis), un recurso clave para la cultura y construcción local. La medida busca equilibrar el derecho de las comunidades a usar gratuitamente recursos naturales para sus necesidades básicas —como vivienda, alimentación, medicina y ritos— en terrenos públicos o colectivos, con la prohibición de su comercialización. Por ello, se insta a las autoridades ambientales y de policía a establecer cantidades sostenibles de extracción y a proteger los usos tradicionales de estas comunidades, facilitando la movilidad interna de los productos obtenidos. El objetivo es salvaguardar los derechos fundamentales, impulsar el desarrollo sostenible, reducir desigualdades, respetar el conocimiento ancestral y conservar el entorno natural.